
Hablamos de doble moral cuando existe una incongruencia entre lo que pensamos, decimos y hacemos. En el interior de cada familia es importante hacer conciencia y determinar si los valores en los que decimos creer son una realidad que llevamos a la práctica, tanto en nuestros actos públicos como privados. Y es que, es justo del comportamiento de los padres y demás figuras adultas relevantes en la vida de los niños de donde ellos adquieren su más significativo aprendizaje.
Es importante tener en cuenta que para un niño nunca va a ser suficiente lo que aprenda sobre valores en la escuela, pues la educación de alto impacto, en cuanto a profundidad emocional y a sustentabilidad, provendrá de sus figuras de autoridad más representativas y cercanas, es decir, los padres, y en menor medida los abuelos, tíos y primos mayores.
Si queremos fomentar la paz en nuestras familias, es importante reflexionar si no estamos promoviendo, sea en menor o mayor grado, directa o indirectamente, lo contrario a este valor tan preciado últimamente. Para ello, te recomiendo hacerte estas preguntas que guiarán tu reflexión:
Una vez que hayamos respondido estas preguntas podremos darnos cuenta con mayor claridad en qué aspectos podríamos estar teniendo una doble moral familiar en cuanto al valor de la paz, y hacer algo al respecto si así lo deseamos. Finalmente, no solo somos responsables de lo que hacemos sino de lo que dejamos de hacer.
Por Elba Quintanilla, psicoterapeuta.